A la Pulchra Leonina

Poema a la Catedral de León

Prodigio de luz y piedra,
poema de vidrio viejo,
danzarina iluminada
por el sol y los luceros;
una estrella cada piedra,
cada ventanal, un verso.

¡Ay, Catedral de León,
que quieres subir al cielo!

Arcón de piedra tallada
rico joyel de aderezos,
urna de cristal, milagros
de luz, de perlas, de cielo.

¡Ay, catedral de León,
que te levantas del suelo!

Brisa de piedra, aroma
del arte imperecedero,
éxtasis maravilloso
y espíritu del ensueño.

Ay, catedral de León,
que quieres volar al cielo!

Cien mantones de Manila
se cuelgan desde sus flecos
de las piedras de sus bóvedas
que están en constante vuelo.
Las agujas de sus torres
se peinan con los luceros.

La luna alegre y morena
en sus veletas de acero,
como veleta prendida,
la satura en su misterio
de purpurina y embrujo,
de marfil y de reflejos.

¡Ay, danzarina sagrada,
milagro de los ensueños!
¡Ay, catedral de León,
que te levantas del suelo!

Francisco Pérez Herrero


A la Pulchra Leonina

Deíxuvos un piquennu homenax a la Catedral más guapa'l mundu, la Pulchra Leonina que dalgunos tenemos la suerte de gueyare tolos días. El poema lu escribiera la mía fiya cuandu tinía 15 annines. Asperu que vos presti!!!


Tus altas torres se elevan contra el cielo con promesas de esperanza,
pero tus muros, tus muros frágiles y tristes tratan de resistir,
con la ya no tan inquebrantable fe,
los embates del tiempo.

Entonces recuerdas, con añoranza, aquellas primaveras,
ahora tan lejanas, en las que tu interior,
tu bello interior acogía a multitud de personas que, maravilladas por tu grandeza,
creían tus promesas de esperanza.

Y ahora te preguntas,
¿Por qué, aquel pueblo orgulloso que me construyó
me deja morir en la miseria?

¿Por qué aquellos niños que rieron en mis orillas
y me hicieron dichosa ahora no me enseñan a sus hijos?

¿Estoy condenada a desaparecer
quedando como un mero recuerdo de tiempos mejores?

Pero entonces una solitaria figura que pasa por tu lado alza su mirada
hacia tus altas torres y sonríe,
sabiendo que aún hay esperanza,
y la gente cohibida le imita haciéndote feliz una vez más.

Porque tú eres la Pulchra de León,
si tú te rindes, ¿qué nos quedará entonces?
Solo el llanto de perderte.

Lo sabes,
y por eso resistes creyendo que esa solitaria mirada se multiplicará
y ya no estarás sola nunca más.

"A la Pulchra Leonina" by Triny (15 años)